Camino Francés desde Roncesvalles a Logroño

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Atención: Ruta no disponible para caminar entre el 1 de noviembre y el 15 de enero

El pequeño pueblo de Roncesvalles es considerado la primera parada de la ruta jacobea en territorio español y punto de partida de miles de peregrinos que dirigen sus pasos hacia Compostela.

El tramo del Camino Francés desde Roncesvalles a Logroño  se caracteriza por su precioso paisaje montañoso pirenaico;  bosques autóctonos y entornos naturales de gran belleza, que se irán transformando poco a poco en el paisaje de viñedos tan característico de La Rioja.

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Descripción

Roncesvalles ha sido considerada históricamente la primera parada en la Península Ibérica de los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago. Situada en un bello enclave a los pies del puerto de Ibañeza, fue también vía de paso para celtas, bárbaros, godos e incluso el rey Carlomagno. Hogar de gestas, batallas y cantares. Un pueblo que es memoria viva del paso y la tradición del camino de Santiago, y que desde la Edad Media ha dado refugio y descanso a infinidad de peregrinos y personalidades.

Si has decidido comenzar tu Camino de Francés desde aquí, podrás disfrutar de un día maravilloso paseando por sus calles empedradas y visitando sus edificios más emblemáticos, como la Real Colegiata de Santa María, la Capilla de San Agustín o la capilla del Espíritu Santo. ¡Un entorno de cuento que conserva la más pura esencia jacobea!

¡Comenzamos la primera etapa del Camino Francés desde Roncesvalles a Logroño! En jornada descenderás de los Pirineos para acercarte al valle en el que se asienta la ciudad de Pamplona. Una jornada en la que atravesarás bosques, prados y pequeños pueblos típicamente pirenaicos que dan servicio a los caminantes. Se trata de una etapa marcada por desniveles de dificultad media, como el ascenso a los puertos de Mezkiritz y Erro, o la fuerte bajada hasta Zubiri, en la que recomendamos precaución para no lastimarse las rodillas y los tobillos.

Zubiri es un pequeño pueblo navarro en el que podrás apreciar las construcciones típicas de la zona. Situado en un entorno natural privilegiado, su monumento más identitario es el puente de la Rabia, de estilo románico datado del S. XII. Este puente es llamado así porque, según la leyenda, si un animal estaba enfermo y pasaba bajo los arcos del puente, quedaba curado milagrosamente.

Hoy abandonarás el Valle de Esteribar, una etapa de 20 kilómetros muy sencilla, con pocos repechos y pocos tramos peligrosos, por lo que recomendamos tomársela con calma y disfrutar de la gran belleza de sus rincones. A tu llegada, como fantástica recompensa, podrás disfrutar de la capital navarra, perderte por su precioso centro histórico y dejarte seducir por su impresionante oferta gastronómica.

Pamplona (Iruña) es una ciudad que aún conserva sus murallas defensivas del medievo, de hecho dicho conjunto amurallado ha sido declarado Monumento Nacional. En su interior, la Catedral de Santa María, es quizá su edificación artística más deslumbrante, una joya gótica escondida tras una fachada de estilo neoclásico. Después de pasear por sus históricas calles y recorrer un sinfín de monumentos, deberás probar la famosa gastronomía de la zona, en forma de pintxos. Y si por casualidad has caído en la ciudad en la segunda semana de julio, ¡prepárate para vivir la gran fiesta de los San Fermines!

El principal reto de esta etapa es la subida al Alto del Perdón, cuyo ascenso, de poco más de 2 kilómetros puede hacerse especialmente duro. Una vez llegues a la cima, te darás cuenta de por qué es uno de los puntos más famosos y fotografiados del Camino de Santiago. No sólo por las vistas sino por la curiosa escultura que representa una familia de peregrinos en la Edad Media.

Seguidamente, la bajada del puerto es considerada uno de los puntos críticos del Camino Francés, debido a la elevada pendiente y a la irregularidad del terreno, que puede provocar caídas y lesiones, por lo que conviene extremar la precaución. Tras superar este tramo, el resto del itinerario no tiene mayor complicación hasta llegar a Puente La Reina, que debe su nombre al puente que se construyó para que los peregrinos pudiesen salvar las aguas del Río Arga.

Puente la Reina (Gares) es una pequeña villa medieval que te permitirá descubrir construcciones religiosas resultantes de la influencia jacobea, como la iglesia del Crucifijo, la de Santiago o la de San Pedro. No obstante, será el puente romano, al cual debe su nombre, lo que más te impresionará. Este puente es uno de los ejemplos de estilo románico más imponente y majestuoso de la ruta jacobea.

Durante esta etapa, comenzarás el camino abandonando Puente la Reina a través de caminos que discurren entre campos de cultivo. En algunos momentos, caminarás por los pocos fragmentos bien conservados de la antigua calzada romana que guiaba la ruta hacia Santiago de Compostela. A pesar de que el recorrido de esta jornada es considerado de gran belleza, también conocido como “rompe-piernas”, por sus importantes subidas y bajadas, como el alto de Cirauqui (Zirauki), una localidad que emerge sobre una colina rocosa y que cuenta con dos espléndidas iglesias. Tras la subida, vendrá la bajada hacia Estella, el fin de etapa.

Estella (Lizarra) es un pueblo bañado por el río Ega que hunde su nacimiento en la convergencia cultural del Camino de Santiago y de la judería. Curioso es su manantial de agua salada, considerado de propiedades terapéuticas, el cual os recomendamos visitar para descansar después de la jornada. Una vez hayas descansado, no puedes dejar de perderte por las callejuelas de su zona histórica y conocer sus magníficos monumentos, como el Palacio de los Reyes de Navarra o la Iglesia de San Pedro de la Rúa. El monje Aymeric Picaud afirmó en el siglo XI que “Estella es ciudad de buen pan, excelente vino, mucha carne y pescado y toda clase de felicidad”.

Esta etapa se caracteriza por la soledad y la ausencia de servicios, por lo que en ocasiones puede ser todo un reto para el peregrino. A pesar de que la distancia es corta, el trazado tiene continuas subidas y bajadas que requieren de un mayor esfuerzo. Al iniciar la ruta se te presentará una disyuntiva, seguir recto hacia Azqueta o desviarte a la izquierda hacia el Monasterio de Santa María La Real de Irache; te recomendamos tomar siempre la segunda opción para pasar por la famosa fuente del vino, de la que mana vino y agua. El último tramo de la etapa hasta llegar a Los Arcos es una larga caminata de tres horas por senderos que, aunque bien señalizados, resultan algo monótonos. Ya en Los Arcos, una fuente te dará la bienvenida a la entrada del pueblo para que recuperes el aliento antes de finalizar la etapa.

La villa jacobea de Los Arcos, consta de varios monumentos importantes, tanto de carácter civil como religioso. Podrás hacer un viaje por la Historia, paseando por su calle Mayor, con sus casas blasonadas, y visitando las ruinas de su castillo medieval o los vestigios romanos que aún se conservan. En cuanto a los monumentos religiosos, destaca la iglesia de Santa María, erigida en el S. XII, de construcción románica a la que posteriormente se fueron añadiendo elementos de estilos posteriores.

Tras cinco días caminando por tierras navarras, es ahora La Rioja la que toma el testigo de vuestro Camino. Una etapa que, aunque larga, te resultará fácil y cómoda, al transcurrir entre viñedos y ciudades monumentales. Admirarás la belleza de los campos de Navarra pasando por villas históricas como Viana, con su casco urbano fortificado y repleto de mansiones y palacetes, o pequeños pueblos medievales como Torres del Río. Ya en el último tramo abandonarás las pistas forestales para coronar, por fin, la capital riojana, Logroño.

Es todo un placer poder perderte entre las calles del casco histórico de Logroño y visitar, entre otras edificaciones importantes, la Concatedral de Santa María la Redonda y sus ayuntamientos. El carácter afable y hospitalario de los riojanos, convierte Logroño en la parada perfecta para disfrutar de una buena tarde de ocio y gastronomía. No puedes irte sin visitar uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: el Café Moderno; y pasear tapeando por la Calle del Laurel, también llamada Ruta de los Elefantes por las posibilidades de salir “trompa” de entre sus muros. Para los amantes del vino, no puede faltar en la parada visitar los calados de vino en Ruavieja.

¡Enhorabuena! Has completado tu Camino Francés desde Roncesvalles a Logroño. Recuerda que puedes añadir todas las noches extra que desees al finalizar tu Camino. ¡Logroño tiene mucho que mostrarte y un único día no siempre es suficiente para conocer los encantos de la ciudad!

Y si te has quedado con ganas de más, te proponemos alargar tu viaje cinco etapas más hasta llegar a la maravillosa ciudad de Burgos.

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