Descripción
Santiago de Compostela, kilómetro cero de las rutas jacobeas, se convierte en el punto de partida de vuestro Camino a Finisterre y Muxía.
Ningún peregrino se va de Santiago sin pasar por la Plaza del Obradoiro, acudir a la misa del peregrino y visitar su imponente Catedral. Es habitual dar el abrazo al Apóstol, ver el Botafumeiro y contemplar el espectacular Pórtico de la Gloria. Pero sin duda, Santiago es mucho más que su Catedral; un paseo por sus plazas es suficiente para darte cuenta de que es una ciudad realmente viva. Conciertos de música en directo, actuaciones para niños, parques, monumentos, miradores con encanto, mercados y mil cosas más que harán que te enamores de esta ciudad de cuento.
Comenzarás tu primera etapa del Camino a Finisterre y Muxía desde la misma plaza del Obradoiro. Tras salir de la ciudad, la ruta discurre a través de prados y bosques de pinos y eucaliptos, hasta llegar a uno de los pueblos más bonitos de la etapa, Ponte Maceira. Esta pequeña localidad de poco más de 60 habitantes, puede presumir de pertenecer a la red de Pueblos más bonitos de España. Goza de un entorno idílico al estar situada en el curso del río Tambre, donde destaca su gran puente de piedra de origen romano. Son muchas las leyendas que circulan sobre este antiguo puente, como la que cuenta que en la persecución de los romanos a los discípulos del Apóstol Santiago, el puente se vino abajo por intervención divina, acabando con los perseguidores.
Tras pasar Ponte Maceira, sólo restan unos pocos kilómetros para llegar a tu final de etapa, Negreira, donde encontrarás todos los servicios necesarios. Puedes visitar su monumento más emblemático, el Pazo de Cotón. Asociado a esta fortaleza medieval encontraréis la capilla de San Mauro, conocida en la actualidad como capilla do Cotón.
Se trata de la etapa más larga del Camino a Finisterre, ya que son más de 30 kilómetros los que separan Negreira de Olveiroa. Aunque larga, esta etapa no alberga una gran dificultad, ya que discurre por terrenos con poca pendiente. A lo largo del recorrido disfrutarás de un paisaje totalmente rural, atravesando grandes prados, inmensos bosques de árboles autóctonos y pequeñas aldeas en las que la amabilidad de sus gentes te dará impulso para llegar a la meta. Unos kilómetros antes de llegar al final, podrás admirar las increíbles vistas del embalse de A Fervenza, en el descenso del Monte Aro. Olveiroa cuenta con todos los servicios para descansar y recuperarse después de esta larga etapa.
Olveiroa es un entorno rural que ha sufrido durante años los males de la despoblación. No obstante, hoy en día se convierte en un entorno renovado con la restauración de su patrimonio. Los elementos patrimoniales más destacados son sus hórreos centenarios.
*Nota: Olveiroa es un pueblo pequeño con escasa oferta de alojamiento. En caso de que no haya disponibilidad en el momento de realizar tu reserva finalizarás tu etapa antes, concretamente en A Picota, acortando 4 kilómetros la caminata.
Desde Olveiroa dirigirás tus pasos hacia Cee para encontrarte por fin con el Océano Atlántico, señal de que la meta está cada vez más cerca. El Camino sale desde el embalse do Castrelo y continúa subiendo hasta encontrarse con unas vistas espectaculares del río Xallas. A 5 kilómetros de la salida, encontrarás el pueblo de Hospital, donde recomendamos parar antes de continuar, ya que el resto del recorrido discurre por solitarios senderos rurales hasta llegar a la bifurcación Fisterra y Muxía. Una vez llegues a dicha bifurcación, deberéis tomar la opción de la izquierda para continuar descendiendo hacia Cee, tu final de etapa.
Cee, situada entre el cabo Touriñán y el de Fisterra, forma parte de A Costa da Morte. Relájate y disfruta de su privilegiado entorno natural y sus preciosas playas.
La etapa de hoy es un precioso y tranquilo paseo cerca del mar, pasando por bosques de pinos, playas y acantilados. En Corcubión deberás hacer un alto en el camino para pasear por su zona vieja, declarada Conjunto Histórico-Artístico. Aquí, también puedes bañarte en la playa de Quenxe, resguardada de los vientos y temporales tan propios de la Costa da Morte. Posteriormente, el paseo continúa disfrutando del maravilloso paisaje verde y de la rocosa costa atlántica hasta llegar a la ansiada meta, Finisterre.
Merecerá la pena dar un paseo por el pueblo antes de poner rumbo a la verdadera meta, el Cabo Finisterre. Apenas 3 kilómetros de subida os llevarán a su famoso faro para contemplar uno de los atardeceres más espectaculares del mundo, con el sol poniéndose sobre las aguas del Océano Atlántico.
Sin duda, agradecerás tomaros un merecido descanso, después de estos días de caminata, callejeando por Fisterra, por su puerto y por su mercado de abastos; y disfrutando de la rica gastronomía local. Después de un poco de turismo de ocio os recomendamos como plan cultural visitar el Museo del Mar, ubicado en el Castillo de San Carlos que fue construido en el S XVIII.
En esta etapa la naturaleza salvaje de la Costa da Morte será la principal protagonista. Caminarás entre aldeas, bosques de árboles autóctonos y extensos campos de maíz. El Camino pasa por pequeñas y tranquilas carreteras hasta llegar a la Playa de O Rostro, que asciende hasta Padrís para luego adentrarse en Lires. La ría de Lires cuenta con una importante riqueza ornitológica y notables muestras de arquitectura popular y religiosa, como la iglesia románica de Santa María de Morquintián. Culminarás la etapa en Muxía siempre acompañado por el mar y las playas, hasta llegar al Santuario de la Virxe da Barca, templo del agua y final de la etapa.
Además del misticismo y la magia que rodean este pequeño pueblo marinero, Muxía es un lugar muy vivo que merece la pena conocer. A parte del importante patrimonio cultural y natural que posee, este lugar os brinda la oportunidad de conocer la forma de vida de las gentes marineras de la Costa da Morte. Te invitamos a fascinarte con su arquitectura tradicional, su rica gastronomía y sus fiestas populares.
Esperamos que hayas disfrutado de tu Camino a Finisterre y Muxía. Estamos seguros que después de esta experiencia te sentirás completamente renovado/a. Este último día puedes aprovechar para visitar Muxía con calma antes de regresar a casa. Pero si tienes tiempo te recomendamos quedarte unos días más y conocer más a fondo la enigmática Costa da Morte.














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